A nadie
le conviene Julian Assange. Parecería que a cada país con el que se relaciona,
le quema. Hasta hoy, Ecuador fue el único que se atrevió a mojarse realmente en
el asunto, concediéndole el estatuto de asilado político, aunque no se sabe
bien si el motivo que lo lleva a ello son las propias
aspiraciones políticas del presidente Correa de ubicar a su país en el punto de
mira del panorama político mundial, o un interés real en la defensa de la
libertad de expresión y los derechos humanos. Sea cual fuere la razón, la
actitud promovida desde Quito es valiente y necesaria, y simboliza además el
creciente posicionamiento de Latinoamérica en el contexto mundial.
Así,
el repentino papel protagónico que adquirió Ecuador en el “caso Assange” se
suma a las recientes noticias que llegan desde América Latina y que tienen gran
repercusión en el contexto mundial desde el comienzo de la crisis. El hecho de ser
economías en expansión, les permite a
las naciones latinoamericanas contar con voz y voto en cada vez más cuestiones de
importancia internacional. Aprovechando la crisis que actualmente afecta sobretodo
a Europa occidental, América Latina está decidida a ganar una posición más destacada
en el contexto global. De ahí las varias acciones, más mediáticas que efectivas,
que provienen desde allí. Desde la simbólica
decisión de varios países latinoamericanos de no dejar entrar barcos con
bandera de las Falklands en sus puertos, hasta otras de similar calado e
importancia, promovidas por Brasil o Venezuela o los organismos que aglutinan a
estos países.
América
latina posee un gran interés en mostrar una imagen de unidad y fortaleza ante una
época aciaga para las grandes superpotencias mundiales, aunque por
dentro esté realmente fraccionada, con cada país que la integra mirando
para sus adentros. La demostración
de unidad del UNASUR, que agrupa a una gran cantidad de naciones
sudamericanas, resulta más una acción simbólica que otra cosa, ya que el
organismo es el recipiente residual adonde van a parar todas las decisiones que
puedan llegar a tener un consenso total en Latinoamérica y que sean de relativa
o poca importancia. Por ahora, el organismo no es más que una concentración de
buenas intenciones, ya que no tiene personalidad jurídica ni mecanismos para
hacer valer sus decisiones. En definitiva, se trata de un organismo que de
momento sólo sirve para la proyección mediática de Latinoamérica en el mundo.
Volviendo
a Assange, cada vez se hace más inevitable su extradición. A pesar de la buena voluntad de gran parte de la comunidad
internacional y del creciente apoyo popular que aboga por su liberación, su
destino parece ineludible. El fundador de Wikileaks es un mal ejemplo que no
debe proliferar, al igual que los hechos llevados a cabo por el soldado
Manning, que ya está recibiendo un castigo ejemplar, tras mantenerle recluido
en prisión -815 días sin juicio, cuando el límite legal son 120- y haberse
solicitado para él la cadena perpetua por la filtración de los miles de cables
secretos que implicaban a Estados Unidos en injerencias, complots y otras
cuestiones.
Es
más que clara la presión de los Estados Unidos sobre el resto de países
implicados en el asunto. Gran Bretaña, aliado histórico y natural de la gran
potencia de Norteamérica, va a hacer todo lo que esté en su mano para cumplir
con la “obligación legal” de extraditar a Assange. Es extraño que Londres ponga
ahora tal énfasis en el cumplimiento de dicha obligación, cuando la eludió con
maestría durante el caso
Pinochet. Probablemente el país norteamericano sea el más interesado en
fomentar el secretismo porque es el que cuenta con la mayor cantidad de
secretos guardados. Si alguien se viera atraído por el “efecto Assange” y se
decida a imitarlo, podrían aflorar sospechados y molestos complots, traiciones,
e intervenciones que históricamente fueron atribuidos –aunque no confirmados- a
la gran superpotencia del norte de América. Estados Unidos no se puede permitir
ni la más mínima posibilidad de que sus más que probables secretos turbios sean
revelados. Teniendo en cuenta además, los numerosos precedentes en saltarse
normas y tratados internacionales con que cuenta en su haber, nos podemos hacer
una idea bastante aproximada del probable destino de Assange. El líder de
Wikileaks no exagera ni un ápice cuando asegura que está siendo sometido a una auténtica
“caza
de brujas”. Es suficiente con recordar como lograron neutralizar
todo su aparato de recaudación de fondos para corroborar dicha teoría.
Razones
para temer, el cibernauta Australiano, tiene de sobra ya que su integridad
física no está asegurada. Ni siquiera Suecia sabe cuales son realmente las
intenciones de Estados Unidos, que como siempre juega a las escondidas con sus
propias pretensiones. Aunque se pueden llegar a inferir fácilmente cuales
podrían ser considerando el único precedente existente hasta la fecha: la más
que probable reclusión perpetua del soldado Bradley Manning. Aún así, la pena
de muerte se deduce improbable, dado el suicidio político que supondría para
Obama en una fecha tan cercana a las próximas primarias en Estados Unidos y la
mala imagen que además representaría para el país y su gente.
La
incertidumbre con la que se mueve Suecia, es la pauta más certera de hasta
dónde alcanza el caso Assange en el plano político internacional. Una alta
funcionaria del gobierno Sueco se
apresuró a anunciar que en caso de que exista posibilidad de ser condenado a
pena de muerte, Assange no sería extraditado. Lo extraño es que Estados
Unidos ni siquiera ha presentado cargos contra Assange, lo que hace pensar que
puede que existan conversaciones confidenciales entre los gobiernos de los dos
países en cuanto a la suerte del fundador de Wikileaks.
Todo
parece indicar que el asunto va para largo, más teniendo en cuenta que el Ministro
de Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño, insinuó
la posibilidad de acudir ante la Corte Internacional de Justicia para pulir
las diferencias de criterio jurídico existentes sobre la posible inviolabilidad
o no de la sede diplomática donde se encuentra alojado Assange. Esta posibilidad,
compartida por Baltasar Garzón, abogado defensor de Assange, podría paralizar
el asunto durante un buen tiempo, ya que es sabido que dicho tribunal no se
caracteriza justamente por la celeridad.
De esta manera, la situación de reclusión voluntaria de Assange podría
estancarse durante un buen tiempo, de forma similar, salvando las diferencias,
a la del ya fallecido dictador Pinochet. Opción nada despreciable considerando
los riesgos a los que se expone en caso de abandonar el perímetro de la
embajada ecuatoriana. La intervención de la corte, le daría al fundador de
Wikileaks el tiempo suficiente para reunir
apoyos de peso y dar a conocer su causa. El tiempo le juega en contra al
gobierno de Londres, ya que mientras más tiempo se establezca el radar
mediático sobre Gran Bretaña y Assange, mayor será la pérdida de imagen del
gobierno de Cameron. Parecería ser que lo que precisa Julian Assange ahora
mismo, es estar en boca de todos.
Las
relaciones exteriores, Gran Bretaña, las maneja con mano de hierro, herencia
quizás de la época Thatcher. El canciller británico de exteriores, Hague, niega
haber proferido amenazas al gobierno Ecuatoriano, aunque le recordó
sutilmente que existía la posibilidad de entrar por la fuerza en la sede
diplomática en virtud de una ley interna llamada Diplomatic and
Consular Premises Act, que data de 1987. Ésta tiene mucho menos peso y
valor a nivel internacional y legal que la Convención de Viena sobre relaciones
diplomáticas de 1961, que garantiza la inviolabilidad y protección de los
locales de las misiones diplomáticas y que ha sido ratificada por la práctica
totalidad de países, pero aún así sirve al gobierno Británico para amedrentar a
su par Ecuatoriano y a los demás organismos que dieron su respaldo –ALBA,
UNASUR-, y por supuesto para confundir al resto de personas interesadas.
El
inconveniente podría surgir con las cuestiones formales referentes al estatuto
de asilado que actualmente ostenta. Realmente, el cibernauta Australiano, no
está siendo perseguido por causas políticas, ni religiosas, ni mucho menos raciales
o sexuales. Estados
Unidos no le acusó aún formalmente de ningún crimen, ni tampoco reclamó su
extradición, lo que hace aún más difícil justificar la concesión del
estatuto de refugiado para Assange. Por ahora, legal y formalmente, Ecuador es
un mero cómplice que da cobijo a un sospechoso de un supuesto delito (menor) de
acoso sexual cometido en Suecia. Delito
real o inventado?
Lo
cierto es que Assange es un tema verdaderamente candente para cualquier
gobierno de peso considerable dentro de la comunidad internacional. Las
implicancias y consecuencias que supone al estar Estados Unidos de por medio,
hace que todos apoyen su causa, pero que nadie realmente interceda por él. Hasta
ahora sólo lo ha hecho Ecuador, sin medir realmente la magnitud de su
implicación en el asunto, y Garzón, que es otro denostado como Assange.
Esperemos que el estorbo que ahora representa, se pueda revertir convirtiéndose
en un éxito de la diplomacia progresista internacional y un ejemplo de la
defensa de la libertad de expresión.

Muy buen artículo, con buena ampliación de información para todo aquel que quiera conocer más allá y a profundidad el tema Assange, que nos debería importar a todos! Te felicito!
ResponderEliminarMur buen artículo Argento....tocaseste tema desde una visión poco analizada lo que le da al articulo su esencia.
ResponderEliminarDaniel, el artículo plasma tu gran potencial, felicitaciones!
ResponderEliminarme gustaría complementar con lo que significa para el Ecuador este regalito de assange: (1) representa una punto de inflexión en el régimen internacional y el deseo de modificar la estructura anacrónica e ineficiente del sistema y es un merito que según mi humilde opinión es muy rescatable, sobre todo por todo lo que implica para Ecuador otorgarle el asilo.
(2) no existe coherencia en el discurso del Gobierno ecuatoriano, un claro ejemplo es el famoso caso "El Universo" - El gobierno no dará un salvoconducto para que deje el país el director del diario El Universo, Carlos Pérez - http://noticias.terra.com/america-latina/ecuador/ecuador-no-dara-salvoconducto-a-director-de-diario-el-universo,251ce5d24fba5310VgnVCM5000009cf154d0RCRD.html
El tema es muy político y quizás es el eslabón perdido para cumplir la profecía de Parravichini jaa jaa